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Rutas Sentimentales XI

Cacharrería de Evasión

 

Esta es una serie particular de mis cacharros de evasión. Faltan los iniciáticos aros con los que recorríamos el pueblo dirigiéndoles con la guía de hierro.

Eran los juguetes pre-bici de los que nos valíamos para convivir en los entresijos de las inercias, los derrapajes, los peraltes y otras filigranas del movimiento circular.

Estos recorridos con los aros nos servían para aprender a rodar en grupo, competir, bajar cuestas a toda pastilla, tomar curvas sin visibilidad...

No tengo ninguna fotografía de estos aros. Los primeros, que utilizábamos para aprender a guiarlos, eran unos bajitos y anchos, de chapa, procedentes de las bases de los cubos de zinc.

Superado con éxito este parvulario pasábamos a los de alambre de acero trenzado, procedentes de ruedas de camión. Éstos eran los aros profesionales, los que cuidábamos para las competiciones y la velocidad.

Muy buenos.

El roce con la guía emitía un sonido finísimo, como un silbido y, como se decía entonces, "fardón".

De esta primaria del aro se pasaba ya al bachillerato de la bici, si había suerte, y en el que algunos, si nos calificaran por tiempo de rodaje tendríamos matrícula cum laudem y miles de menciones honoríficas....

 


 

1.- Trasera de mi casa en la plaza. Al fondo el "dos caballos" de Vicente Ayuso, uno de los ocho o diez coches que habría entonces.

Tres DKW de los hortelanos Mauricio Sacristán (Matito), Carlos González y Ángel Sacristán, 2 Citroën de los panaderos Vicente Esteban y Julián (Palillos), otro de Vicente Ayuso. Un Land Rover de Militino de Pedro (el que más cambiaba de marca y coche), un Renault 10 de Juan Callejo "Juanito Relámpago"

Y alguno que se me olvide.

Ya en el año 1965 un "Renault 4L Súper" de mi padre y algunos más.

 

Esta fue mi primera bici: una Dal heredada de mi padre, con cientos de kilómetros a sus ruedas.

En la foto aparecen las calles de tierra en las que medran a sus anchas las ortigas y jaramagos, de esta manera los perros y gatos se aliviaban en otra parte.

Creo que es en el verano del año 1965 ó 1966.

Con esta Dal quedé tercero en una prueba de ciclo-cross (1º quedó Isi de la Puente y 2º Ricardo Sonlleva)

Demasiada burrería para ella a esas alturas de su vida.

En aquella carrera por la lastra del Simarrón y por el río rajé el manillar, sin caídas ni choques; tuve que jubilarla y en la misma situación permanece desde entonces en la "nave".

 


 

2.- Esta segunda imagen es del mismo día y la misma hora y me llama la atención su surrealismo.

Se hacían muy pocas fotos en aquellos años.

Ese es el motivo de que con ocasión de hacerme a mí esta, Juan Carlos de Pedro (Pichi) se colocara detrás con su bici (uno de los poco afortunados que tuvo bici propia desde pequeño, una de segunda mano que me prestaba a cambio de dejarle yo mi tractor de madera fabricado por mi padre.

Luego me reñía porque me escapaba con su bici y me olvidaba de volver, dejándole abandonado con el tractor.


También en segundo plano aparece Encarnación González de la panda de mi hermana Inés. ¿Por qué aparece con una guitarra...?

Ese es el misterio de la foto. Encarna no era música y esa guitarra no sé de quién es....pero cada uno sale con un objeto cercano, deseado, soñado..

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3.- En las eras con mi Super Cil nueva, equipada para ir a estudiar a Segovia.

Probablemente sea en primavera de 1969.

El pasajero de atrás es mi primo Luis Pastor.

Esta es mi segunda y actual bici.

Sigo con ella. Al fondo "las naves de los Lucios" todavía en construcción, unos de los primeros "colonos" de Madrona.


4.- Verano de 1971. 15 años tenía la criatura.

La bici aparece desprovista de complementos: guardabarros, sillín, faro, soporte... al igual que se esquilaba a las ovejas, cada verano las bicis tenían su esquileo particular: las dejábamos limpias de chapas y de peso, para ganar en velocidad, comodidad y ligereza.

 

Super-Cil supervivientes

 

 

5.- Esta es mi bici. Desde hace 40 años.

La pongo tantas veces de lo agradecido que le estoy.

 

 

 

6.- Super Cil supervivientes.

Al año de comprarla la instalé un cambio de cinco piñones con la misma corona.

Recuerdo que costó el cambio lo mismo que la bici (en esos años se inició el absurdo en el que seguimos...). Sin haberle cambiado una sola pieza todavía hoy su funcionamiento es perfecto.

Al principio de la industrialización masiva los objetos se fabricaban con una idea de duración y resistencia

 

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7.- Super Cil supervivientes.

Esta es una Súper-Cil de chica, de la misma época.

Los agujerillos del guardabarros trasero son para sujetar una redecilla de colores instalada para evitar que las faldas de las chicas se trabaran con los radios de la rueda.

Curiosos los frenos de varillas metálicas. Son bicis muy completas, muy resistentes, pero bastante pesadas en comparación de las que se venden hoy.

 

 

Los motores ganan

 

 

8.- Mi madre me ha contado muchas veces que desde mi más tierna infancia siempre estaba soñando con motos.

De esos sueños de dormido no me acuerdo pero de los que he soñado despierto me acuerdo perfectamente porque acumulé toneladas de sueños con estas máquinas.

Toneladas.

 

Yo fui uno de los que, a los dieciséis años no le dejaron tener moto de 49 cc..

Por eso, al cumplir los diecinueve me compré ésta, la primera de estas características que llegaba a Madrona.

Una Montesa Enduro 250H5. (Año 1976 - 110.000 ptas. 800 unidades producidas)

Una máquina muy bien construida que me proporcionó buenísimos ratos y ningún episodio negativo. Indescriptible lo que se puede divertir uno con una máquina de éstas.

Todavía me relamo al recordarlo.

 

 

 

 

Curiosamente, me hice más fotos con la bici que con la moto (no lo entiendo....).

Por eso he tenido que recurrir a ésta en la que aparezco con mi sobrina María Martínez.

Al fondo la pared de La Casona y los restos del Caño de la Peña por cuya reconstrucción tanto pedí, en las crónicas publicadas en El Adelantado de Segovia, a corporaciones de todos los signos políticos aunque con idéntico resultado.

Se necesita ser canallas para no reponer la fuente que formaba parte de nuestro pequeño patrimonio (sólo les interesan los solares y los impuestos).

Esas son las piedras de su vergüenza, si es que la conocen.

 

 

 

 

9.- Esta fue mi segunda moto. Montesa Cota 348 Trail.

La cambié por la Enduro anterior con el propósito de llevármela a Madrid, aunque al final la dejé en el pueblo.

Ésta tenía un comportamiento más sosegado, más escalador.

También me lo pasé bien.

Único episodio negativo: negociando una buena pendiente de calizas, la rueda trasera agarró de repente en un pico de una de ellas y se volvió hacia atrás arrojándome de espaldas en mitad de la cuesta.

Única consecuencia: una costalada "de muchos cojones", como diría Eduardo Piñuela, y un manillar nuevo.

Tuve suerte.

La vendí para comprarme otra mayor de campo, pero la cosa no cuajó.

 

 

 

10.- Y esta es mi moto actual, una BMW K75S. Comprada en noviembre 1997.

Hasta ahora mantenemos entre ambos relaciones de buen entendimiento.

No quiero ser pesado con estos temas pero el mundo de las motos es una pasión gozosa para muchos.

Después hay que tener suerte para que pueda ser así siempre...

 

 

...árboles para la vida....