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Reportajes

 

- Ruta Geominera y hornos de cal de Vegas de Mature - 2 -

Día 26 de mayo de 2018. Organizada por la Asociación de Vecinos N.S.Ð.C.

 

 

 

En la subida hacia el parque de los hornos recuperados, pudimos conocer distintos tipos de roca y una antigua cañería cerámica de un acueducto de abastecimiento a la población, idéntica a la que desde la Fuente del Cañuelo abastecía agua potable a nuestro Bernuy de Palacios.

 

 

Ya en este parque de hornos recuperados y preparados para que los visitantes puedan entender el proceso completo de obtención de la cal, se notaba mucho interés por parte de los visitantes, tal vez motivado por el hecho de que en Madrona y sus inmediaciones, también hay hornos de cal, aunque no restaurados; e incluso hemos conocido a la última persona que utilizó el horno de Peñasgordas para obtener cal.

Se trata de D. Aurelio de la Puente, entrañable persona que tiene en este Soportal su lugar y reconocimiento.

 

 

A la izquierda se puede ver, en la parte de abajo, el canal primigenio en granito a imagen y semejanza del que corona el Acueducto de Segovia.

Superpuesto a éste, otro posterior que utilizaba tuberías de cerámica.

Puente del acueducto sobre el Arroyo Zancao.

 

 

Horno vacío, en igual estado que cuando se construyó en el S.XVI

 

 

 

Este reportaje da tanta importancia al contenido de esta ruta porque Madrona guarda similitudes con Vegas en algunos aspectos, como el de su orografía propia de piedemonte, pero, tal vez la más significativa sea la de los hornos de cal.

En el apeo del término concejil, fechado el 4 de mayo de 1451, se habla de cuatro hornos de cal distintos: horno viejo, horno de cal de Hontoria, horno de El Hocino y horno hacia Madrona.

Y en una carta de trueque, transcrita en el libro La Dehesa Boyal Ð Madrona, se habla de hornos de cal y de teja en el término de Madrona, aunque sin localizar ni identificar ninguno de ellos.

 

 

Así quedaba la cima del horno, todo él colmado de piedra caliza (el relleno que colma el de la foto no es caliza).

Se llenaba con piedras cada vez más pequeñas, para que absorbieran mejor el calor para la cocción.

Las piedras de la corona del horno se eligen más resistentes e inalterables a las altas temperaturas, como las de las paredes, para que el horno se deteriore.

El proceso puede parecer sencillo, pero esta primera percepción es engañosa. Se necesita mucho trabajo para llevar piedra y combustible, pero se necesita asimismo grandes habilidades para que todo llegue a buen puerto, algo en lo que la función del encañador es decisiva.

 

 

Parcial del parque de los hornos, muy bien adaptado para recibir grupos de visitantes.

 

Están localizados en Vegas de Matute un total de 20 hornos de cal (restaurados unos 6) y otros 6 en Ituero y Lama (restaurado 1).

Esta gran cantidad de hornos nos informa de que la cal en este entorno llegó a constituir una industria. Hasta el punto de que el gentilicio de los nacido en Vegas de Matute no tiene que ver con este nombre, ya que es el de caleros.

Abastecieron la construcción de El Escorial y algunos palacios más de esa época y también la demanda de Segovia y su provincia.

Se distinguen estos hornos respecto a los de Madrona en que algunos tienen una estancia contigua cubierta y cerrada.

Su finalidad era la de no interrumpir la producción por causas climáticas y la de albergar el combustible que mejor resultaba para alcanzar altas temperaturas, cercanas a los 1000 grados centígrados: las retamas.

En el mismo parque de los hornos llama la atención el centenario acueducto, construido para abastecer a Vegas de agua potable, que salva el arroyo Zancao con un puente de obra sobre un arco de medio punto.

La parte conductora se compone de una base de piedras de granito sobre la que se colocan las piezas, también en granito, que albergan su canal labrado por su mitad, algo que recuerda, por su similitud, al canal primigenio del Acueducto de Segovia.

Aún se conservan algunos tramos de este sistema primitivo, que sirvió de base para la siguiente conducción, ésta ya a través de tubos cerámicos. En la actualidad no se da uso a ninguna de ellas.

 

 

Gonzalo, en su calidad de geólogo, nos descubre mundos secretos contenidos en las rocas.

Él sabe mirarlas con otros ojos y obterner abundane información.

 

Tras los hornos, la marcha continuó por un camino que era todo un muestrario de rocas. La gran variedad se debe, según Gonzalo, a que este lugar se encuentra afectado por igual, en términos geológicos, por los pliegues de Guadarrama y los de Gredos algo que influye en su relieve y en su composición.


Mientras escuchas a Gonzalo, el trozo de roca que tienes en tus manos recobra una significación que a simple vista no se detecta.

Y así continuó la marcha que, debido a la exuberancia de la vegetación también se prestaba para rutas didácticas de botánica.

Hasta que llegamos al mirador del depósito, lugar desde el que se abarca visualmente enormes extensiones y lejanos horizontes, como se aprecia en las imágenes.

El camino hacia el mirador del depósito contiene una multiplicidad de rocas suficiente para el temario de primero de geología.

 

 

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